En el momento es que usted desee
publicar su libro, es más que probable que se encontrará
con dificultades, en su mayoría, insalvables. Acudir
a un gran editorial no parece la mejor idea: por una parte
descubrirá que éstas no aceptan originales no
solicitados y al cabo de algunos meses (con suerte) recibirá
una lacónica carta informándole que su obra
"no cumple los requisitos necesarios para su publicación..."
Naturalmente, nadie habrá leído su libro y,
mucho antes de que reciba esta carta, estará en la
basura. El editor Carlos Barral tuvo durante semanas encima
de su mesa el manuscrito de Cien años de soledad
(sin duda, mejor novela del siglo XX). Al cabo de un tiempo
se deshizo de él y sólo podía recordar
que "...era una historia que pasaba en un pueblo".
Se pasó el resto de su vida arrepintiéndose
de no haberla publicado. Las galeradas de Cien años
de soledad salieron a subasta, en 1989, por la casa de
subastas Velazquez, de Barcelona, con un precio de salida
de 95 millones de pesetas. Esto es sólo un botón
de muestra de hasta donde las grandes editoriales pueden estar
ciegas.
La mayoría de los concursos
siguen pautas, a la hora de dar los premios, que en absoluto
tienen nada que ver con la calidad literaria de las obras
presentadas. Leidas con prisa por el jurado (o, simplemente,
no leídas) son rechazadas, a favor de la que, de antemano,
se ha decidido que sería la ganadora siguiendo criterios
políticos, familiares o de amistad. Esto es una verdad,
a voces, que ya apenas se intenta disimular. Participar en
los concursos literarios, no deja ser un ejercicio de ingenuidad.
| La publicación por
cuenta propia |
Cuando
un escritor decide publicar por cuenta propia, es
más que probable que obtenga unos resultados
francamente deprimentes. Si acude a la imprenta de
su barrio con la que tiene amistad, las más
de las veces se encontrará con algo más
parecido a unas fotocopias encuadernadas, que a un
libro: un papel inadecuado con un blanco que hiere
la vista combinado con una impresión mortecina.
Un tamaño de letra que, o es para ciegos, o
nos dejará ciegos al intentar leerla. Una encuadernación
pésima que convertirá pronto su libro
en fascículos coleccionables y un formato que
puede no ser el adecuado al tema tratado. También,
por supuesto, con faltas de ortografía, incorrecciones
en el estilo y sin ISBN, ni derechos de autor, ni
el respaldo de una editorial de prestigio. Una "edición
del autor" siempre tiene algo de patético. |
Como
alternativa a todas estas dificultades, ofrecemos
nuestros servicios como el camino más corto
entre el escritor y su libro publicado, de una manera
impecable. Un equipo de buenos profesionales, algunos
dedicados al mundo de la edición desde hace
más de veinte años, pueden convertir
la realización de su sueño en algo realmente
sencillo. Para ello, tan sólo debe seguir leyendo... |
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